REFLEXIONES SOBRE LA REPUBLICA VASCA INDEPENDIENTE por Iñaki Gil de San Vicente en EZPALA Ezker Abertzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña,nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 2 , septiembre 1996, pp. 10-20

      6.- Atribuciones y defensa

      El Poder Popular será instrumento de avance, como hemos dicho, pero será también el contrapeso y vigilante exterior de que el Estado vasco sea, primero, un Estado descentralizado, transparente y abierto a toda serie de iniciativas críticas populares; segundo, un Estado que lleve dentro suyo la lucha contra la burocratización y acaparamiento de poder y de información secreta y tercero, un Estado que impulse su propia autoextinción. Las atribuciones del Estado no se pueden precisar, desde nuestra perspectiva, al margen de la fuerza movilizadora y creativa del Poder Popular, ni siquiera se pueden precisar las de la defensa vasca. La existencia de un Poder Popular exterior al Estado no anulará tampoco la existencia de instrumentos representativos y participativos tradicionales como elecciones y partidos que acepten el nuevo ordenamiento constitucional en el que los derechos y necesidades del pueblo trabajador estén por encima de los caprichos de la propiedad privada y de una minoría depredadora.

      También en esta importante cuestión de la interrelación de diversos niveles de poder y de participación-representación popular, deberíamos estudiar las tesis revolucionarias depuradas por el stalinismo, las lecciones históricas y los cambios sociales acaecidos desde 1973. Nos llevaríamos muchas sorpresas. Pues bien, precisamente por la necesidad de desarrollar desde una concepción comunista y abertzale la más radical democracia socialista debemos avanzar hacia la mejor interrelación práctica de tres niveles: Poder Popular, Estado en extinción e instituciones de representatividad tradicional. El continente adecuado para todo ello es el de la República Socialista Vasca Independiente, antes que el de Estado Socialista Vasco y no por bizantinismos semánticos. Las atribuciones estatales serán sólo una parte de otras atribuciones populares y sociales más amplias, directas y transcendentales, todo ello dentro de la legitimidad republicana. Las atribuciones estatales serán extrictemente administrativas y aún así, dado que todo lo administrativo conlleva poder político, deberán ser estrechamente controladas por las masas autoorganizadas e instituciones de grado superior. Las nuevas tecnologías, según decíamos antes, permiten portentosas capacidades democrático-radicales de iniciativa popular supervisora y vigilante. Se trata de decisión política.

      En las condiciones de 1973, planteando las relaciones entre Estado vasco y reuskaldunización, ETA decía: "Todo ello implicaría un inmenso y gigantesco esfuerzo cultural: construcción de ikastolas revolucionarias en todos y cada uno de los rincones de nuestro país, encauzamiento revolucionario al euskara de toda la clase trabajadora y del resto del Pueblo de Euskadi partiendo de una situación de diglosia respecto a nuestra lengua, unificación literaria del euskara, implantación de métodos pedagógicos revolucionarios en las ikastolas populares, programación de planes de enseñanza populares vascos, edificación de una Universidad Popular Vasca, alfabetización de los euskara-parlantes, analfabetos, etc...Este programa -que supondría la definitiva re-euskaldunización de Euskadi- no puede ser llevado a cabo sino desde una perspectiva que asuma integramente la verdadera colosal dimensión del problema cultural vasco".

      Debemos aplicar a nuestro modelo la profunda filosofía de intervención popular que tiene este texto, como también debemos aplicar la profunda filosofía de planificación socioeconómica que ETA ya planteaba hace 23 años entre el norte y sur vascos dentro de un aparato político único: "Ello implicaría la rotura de la unidad forzada de mercado impuesta por la oligarquía española, con vistas a la estructuración y articulación de nuevos flujos y circuitos económicos orientados hacia Euskadi Norte que garantizasen su permanencia y realización como comunidad social; lo que exigiría una autonomía total por nuestra parte, trabajadores de Euskadi Sur en materia de política económica. Y tal independencia a la hora de las decisiones sobre la orientación de nuestras posibilidades económicas presupone un Poder Político Propio e Independiente, un Estado en manos de los trabajadores de Euskadi, un Estado Socialista Vasco".

      Sin embargo ETA precisa: "Esto de ningún modo significa -y quien así lo entienda se equivoca- un corte radical con todos los hilos económicos que hoy nos unen al resto del Estado español, movidos por el ánimo de abandonarlo a su suerte, guardando para nosotros solos todo el potencial económico de Euskadi: tal actitud sería indigna de comunistas, por chovinista, burguesa y anti-internacionalista. Nuestra obligación como revolucionarios es volcarnos en colaborar a la edificación de socialismo allí donde necesiten nuestra ayuda. Por ello, los otros pueblos del Estado, por su situación inferior y problemático desarrollo, junto con lo que habrán supuesto para nuestra propia liberación, deben recibir todo el apoyo del Pueblo Vasco".

      Estos ejemplos muestran que la intervención popular será decisiva en todas las atribuciones administrativas estatales, en las decisiones económicas, políticas y culturales del Poder Popular y en las tareas de otras instancias de la República Socialista Vasca. Ahora no tiene mucho sentido y tampoco hay espacio necesario para un mínimo de rigor prospectivo, elucubrar sobre cuántas y cómo serán al detalle las funciones administrativas del Estado: sabemos que, como mínimo, han de tener las cuatro atribuciones esenciales definitorias de todo poder estatal independiente, anteriormente expuestas. Pero sí sabemos que uno de los objetivos prioritarios de todos los instrumentos de poder de la República en su conjunto y del Estado en concreto, será el de combatir a la estrategia neoliberal, a las maniobras capitalistas en especial a la inmediata fuga de capitales, la potenciación de la produción interna que priorice la calidad de vida y la recuperación medioambiental, de un sector público, la planificación de las ayudas internacionalistas, etc, es decir, del programa socioeconómico correspondiente a los intereses estratégicos del pueblo trabajador vasco.

      Sí vamos a aventurarnos un poco en lanzar hipótesis sobre el sistema popular de defensa. Tendríamos que, otra vez, referirnos a experiencias históricas al respecto para demostrar que existen sistemas defensivos que no tienen porqué reproducir el cáncer militarista, represivo, patriarcal, corrupto, burocrático y dado al intervencionismo autoritario o golpismo contrarrevolucionario.

      En la previsible tecnología militar existente cuando exista la República Vasca y sin considera posibles escenarios internacionales, la defensa popular vasca debería caracterizarse por la integración de varias estructuras en una estrategia no beligerante excepto ante agresión exterior y contrarrevolución interior. Una: reparto popular de armas ligeras a quienes lo deseen, voluntario, y de armas semipesadas a tener en centros colectivos, sedes del Poder Popular, ayuntamientos y oficinas de las milicias populares vascas, con el entrenamiento periódico que fuera menester. Dos: cuerpos armados no profesionalizados, civiles y voluntarios con especial entrenamiento en las tácticas más modernas de resistencia territorial. Tres: solidaridad internacionalista con los pueblos oprimidos y especialmente por los Estados español y francés para aunar fuerzas y debilitar al enemigo común. Cuatro: planes de resistencia masiva pacífica, no-violenta, boicoteo activo y no-colaboracionismo popular con el invasor. Cinco: fuerza secreta de resistencia armada de larga duración que no sea guerra convencional, que pueda golpear duramente la retaguardia y centros neurálgicos del Estado invasor. Seis: desarrollo de las tecnologías defensivas de guerra de no-letalidad e incruenta, electrónica e informática. Siete: estrategia de autoabestecimiento de los instrumentos defensivos necesarios para evitar dependencias exteriores y chantajes de cualquier tipo.

      Será la gravedad de los peligros a superar la que dicte la defensa más conveniente en cada caso optándose por una, varias o todas las posibilidades. Otro tanto hay que decir del peligro contrarrevolucionario interno y la muy previsible alianza de los Estados circundantes con la burguesía vasca, su bloque social de apoyo y las fuerzas españolistas y/o francesistas que pervivan en nuestro país, generando crispación y caos, antesala de un golpe contrarrevolucionario interno apoyado por una invasión disfrazada de "ayuda humanitaria", "intervención pacificadora" u otras majaderías similares. La experiencia de los pueblos está llena de maniobras idénticas. Hay más escenarios posibles que no podemos analizar. De cualquier modo estos mínimos defensivos que estimamos imprescindibles requieren de dos grandes debates colectivos sólo realizables si el pueblo trabajador tiene a su disposición una prensa verdaderamente libre y crítica: uno, sobre la misma estrategia defensiva y los medios adecuados y otro, sobre la designación del presupuesto para el autoabastecimiento defensivo, en evitación de la suicida dependencia del exterior. Ambos debates han de ser garantizados no ya por el Estato sino por la misma República Socialista como uno de sus deberes y derechos básicos.

      7.- Estado en extinción
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